Filme provocador. Una producción que reflexiona sobre nuestros dilemas existenciales

"La nube errante": una radical alegoría sobre la incertidumbre

Aún las sociedades desarrolladas que se consideran a sí mismas modelos a emular, afrontan la angustia de la mutable dinámica de las variables macroeconómicas y sus imprevisibles consecuencias.

La reciente implosión de los mercados que sumió al mundo capitalista en un nuevo abismo de recesión, corrobora la extrema fragilidad de la arquitectura financiera global, gobernada por la trasnacionalización, la desregulación y la especulación.

En ese contexto, el hombre de la posmodernidad se enfrenta a un renovado dilema de dimensión existencial: seguir cultivando el individualismo exacerbado que lo conduce a una encrucijada o recuperar su perdida humanidad.

En «La nube errante», el realizador malayo-taiwanés Tsai Ming-liang construye una contundente alegoría en torno al incierto destino del hombre, que reproduce los paisajes más despiadados de nuestra contemporaneidad.

El tema vertebral de esta historia de desencuentros, reencuentros y soledades, es la alineación de un conglomerado humano sometido a una situación límite que no puede gobernar.

La película, que ha disparado razonables controversias por la extrema osadía y explicitud de sus lenguajes, sumerge al espectador en una aventura estéticamente fascinante.

En efecto, esta es la obra más revulsiva de un cineasta que ha sobresalido por la originalidad de su propuesta estilística y la metafórica potencia de su escritura cinematográfica.

El relato reúne a los dos protagonistas de «¿Qué hora es allí?»-uno de los filmes más aclamados del director taiwanés- quienes se reencuentran casualmente.

Mientras la mujer ha regresado a Taipei luego de una prolongada ausencia, el hombre ha abandonado su antiguo trabajo como vendedor de relojes para transformarse en un actor de películas pornográficas.

La circunstancia no puede ser peor, ya que Taipei padece una grave crisis de abastecimiento de agua por una severa sequía, que la ha puesto en una situación de emergencia.

En esas particulares circunstancias, todos intentan sobrevivir en un paisaje urbano caracterizado por el caos, la incertidumbre y la enajenación colectiva.

Mientras los habitantes de la ciudad se las ingenian para almacenar el agua y apelan al consumo de sandías para mitigar las graves consecuencias de la situación, la pareja protagónica también padece esa terrible circunstancia adversa.

Sin embargo, ese círculo opresivo contrasta radicalmente con la paciente narración Ming-liang, quien ­en medio de ese paisaje humano desolador- rescata la libertad individual de sus personajes de ficción.

El realizador y libretista enfoca todas sus baterías a la reflexión de naturaleza existencialista, en una aguda mirada que apunta a interpelar a la realidad, en torno al amor, la cultura consumista, la incomunicación y las peores angustias del presente.

La puesta en escena, que está dotada de una impecable factura creativa, resulta, en más de un sentido, una provocadora experiencia sensorial.

En este caso, el sexo asume una connotación claramente fetichista, que se integra armónicamente a los escenarios espaciales de una historia de sesgo claramente desencantando.

El trabajo de cámaras, que está entre los logros más plausibles de esta obra, resulta una suerte de prodigio, que abunda en la proliferación de largas tomas fijas, cuidados encuadres y movimientos dentro del plano.

Toda esa parafernalia visual está al servicio de una propuesta narrativa de infrecuente explicitud, que intenta descifrar las claves más intricadas de la naturaleza humana.

«La nube errante», filme que fue premiado con un Oso de Plata en el prestigioso Festival de Berlín, es un agudo retrato de un tiempo histórico caracterizado por el vacío existencial, la pérdida de rumbo y la incertidumbre.

Tsai Ming-liang construye un paisaje de contundente desolación, que convoca a reflexionar en torno a la terminal crisis de valores de la sociedad contemporánea.

LA NUBE ERRANTE. Taiwán-Francia 2005. Director: Tsai Ming-liang. Libreto: Tsai Ming-liang. Fotografía: Liao-Pen-jung. Música: Stanley R. Lebowsky y Hebert Newman. Reparto: Chen Shiang-chyi, Lee Kang- sheng, Lu Yi-ching, Yang Kuei-mei y Sumomo Yazokura.

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